El destino a veces juega con hilos invisibles, y en el caso de Borja Silva, exconcursante y tentador de la temporada 9 de La Isla de las Tentaciones, uno de esos hilos se convirtió en un salvavidas inesperado. El pasado 18 de enero de 2026, España se estremeció con la noticia del peor accidente ferroviario en años: una colisión brutal entre un tren Iryo (Málaga-Madrid) y un Alvia en las inmediaciones de Adamuz (Córdoba), que dejó entre 41 y 45 fallecidos y más de un centenar de heridos. Una tragedia que aún duele en el país y que sigue bajo investigación por posibles fallos en la vía (como rotura de carril o soldadura defectuosa, según las primeras hipótesis de la CIAF).
Borja, el onubense de Isla Cristina que conquistó corazones en la villa de los chicas —y especialmente el de Almudena Porras, con quien ahora forma pareja oficial tras besos en plató, declaraciones apasionadas y un «proceso difícil pero real» que comparten en redes— estuvo a punto de formar parte de esa estadística devastadora. Tenía previsto viajar en uno de los trenes implicados (probablemente el Iryo o una conexión relacionada en esa ruta). Por un cambio de planes de última hora, un retraso imprevisto o una simple decisión casual —detalles que él y su círculo cercano han descrito como «pura suerte»—, no subió a bordo.
Su amigo y compañero de edición Iñaki Etcheverry (otro tentador catalán de la misma temporada 9) fue quien lo contó públicamente en stories y reels virales: «Fue solo suerte que Borja no cogiera ese tren. Mi más sentido pésame a todas las víctimas…». La anécdota se extendió rápido por el fandom de LIDLT, donde los fans ya estaban preocupados al ver que Borja no publicaba nada justo después del suceso. Cuando reapareció en Instagram y TikTok, lo hizo con un mensaje emotivo y reflexivo: «Hoy me siento afortunado. Afortunado por estar bien, por estar vivo… Antes que nada, mi pésame a todas las familias afectadas por el accidente de ayer. Os doy muchísimo ánimo».
En sus publicaciones, Borja no solo dio gracias por «seguir aquí», sino que reflexionó sobre lo frágil que es la existencia: «Hay que decir más te quiero, la vida en cualquier momento se va». Palabras que resonaron especialmente entre sus seguidores, que lo llenaron de comentarios de alivio («Menos mal que no ibas, Borja», «El destino te cuidó») y apoyo a las víctimas reales. Algunos incluso lo vincularon poéticamente a su historia de amor con Almudena: después de superar tentaciones, dramas y altibajos en la isla, ahora el destino le regalaba una segunda oportunidad en la vida real.
Esta «salvación por los pelos» no es solo cotilleo de reality; es un recordatorio crudo de cómo un pequeño desvío —un «no» a tiempo, un plan cambiado— puede marcar la diferencia entre la tragedia y seguir adelante. Mientras el país llora a las víctimas (maquinistas jóvenes, familias enteras rotas, como la niña de seis años que quedó huérfana), Borja y Almudena siguen compartiendo su camino juntos, ahora con una gratitud extra por cada día. Porque, como él mismo dijo en una de sus reflexiones post-accidente, a veces el destino no solo tienta… también protege.
