El exconcursante de Gandía Shore y Supervivientes 2015 ha soltado la bomba en La cárcel de los gemelos, el nuevo formato de convivencia que está compartiendo con Frank Cuesta y compañía. Y lo ha hecho sin filtro: ha confesado exactamente cuánto dinero ganó en la isla… y ha dejado claro que ni por todo el oro del mundo volvería.
30.000 euros… y un arrepentimiento de los grandes
Según ha contado el propio Labrador, su caché por participar en Supervivientes fue de 30.000 euros. Una cifra que, en su momento, sonaba a pastizal. Pero ahora, once años después, lo resume en una frase lapidaria:
«Por la pasta no merecía la pena. Aunque me dijeran el doble, te juro que lo pasé mal. No volvería».
Y no se queda en la anécdota económica. El valenciano ha descrito con todo lujo de detalle lo que realmente se sufre dentro del reality:
- Las dos primeras semanas “las llevas bien”.
- A partir del mes, “el cuerpo se empieza a consumir”.
- Pierdes músculo, te entra una debilidad brutal y las articulaciones empiezan a doler.
- Él, que antes hacía flexiones sin problema, ahora reconoce que le cuesta mucho más.
“Si eres Pantoja o algo así, te tratan diferente”
Labrador no se ha mordido la lengua tampoco a la hora de hablar de favoritismos. Acusa al programa de tratar de forma distinta a los famosos “de verdad”:
«Si eres una Pantoja o algo así te llevan al doctor, te dan de comer aparte…»
Incluso menciona a Terelu (que, según él, también fumaba en la isla) y lanza una pulla directa a los colaboradores de Sálvame:
«Esos iban porque les dejaban hacer esto y esto. Si no, no iban».
Y remata con una confesión que muchos ya sospechaban: en privado, varios de ellos admiten que no volverían, aunque en pantalla digan lo contrario.
La cláusula que te ata: un año sin bolos si abandonas
Otra de las perlas que ha soltado es la famosa cláusula del contrato: si decidías abandonar el programa antes de tiempo, no podías hacer ningún bolo durante un año. Una forma de tenerte bien pillado y que pocos se atreven a contar.
Conclusión de Labrador: “No compensa”
El mensaje es cristalino. Labrador no reniega del dinero que cobró, pero deja clarísimo que el precio físico y mental que pagó fue demasiado alto. “No volvería”, repite una y otra vez.
Y después de escucharle hablar con total sinceridad, cuesta creer que alguien con 30.000 euros (o incluso el doble) en el bolsillo siga diciendo que la experiencia fue un infierno.
¿Tú qué opinas? ¿Crees que 30.000 euros compensan un mes y pico de pasar hambre, dolor y aislamiento? ¿O Labrador tiene razón y por mucho dinero que te ofrezcan, Supervivientes no merece la pena?
