Hay momentos en La Isla de las Tentaciones 6 que se quedan grabados a fuego. Y este es uno de ellos.
Todo empieza en las tumbonas de la villa. Nataly, tumbada, le suelta a Rubén una información que le ha llegado de primera mano: según Nieves, él le puso los cuernos a Gema al año de relación. Rubén, que no se queda callado, contesta que va hablar con ella y, para dejarlo claro, la llama en ese mismo instante.
La conversación se enciende rápido. Nieves no se arruga y tira de la manta: le recuerda a Rubén el trío que hizo en Madrid. Nataly, que hasta entonces parecía disfrutar del espectáculo, se cabrea y suelta que está “hasta el coño de las pullas” y que le da pereza todo el tema.
Y aquí es cuando la cosa se pone interesante.
Nieves, harta de que la estén acorralando entre los dos, les devuelve el golpe con una precisión quirúrgica. Les dice, sin rodeos, que no entiende por qué Nataly viene con ese discurso cuando ella misma ha estado diciendo “por ahí arriba” (es decir, en las habitaciones) que físicamente no le gusta demasiado Rubén. Que no entiende por qué ahora se pone a enfrentarlo con ella.
El silencio que se genera después es de los que se oyen.
Pensaban que la iban a dejar en evidencia, que la iban a pintar como la despechada, la que habla de más, la que no aguanta. Y lo que se han encontrado es a una Nieves que no se corta, que devuelve cada pulla y que, además, les deja mirándose entre ellos.
Por eso el tuit se ha hecho viral en cuestión de minutos: “ha venido la reina de Nieves y ha dicho para lo que me queda en el convento me cago dentro. QUE LE SUBAN EL SUELDO YA”.
No se puede resumir mejor.
Nieves ha demostrado que, cuando la intentan rodear, no se esconde. Al revés: se planta, mira a los ojos y suelta la verdad que nadie quería oír. Y lo hace con una naturalidad que deja a los otros dos con cara de “¿qué acaba de pasar?”.
Este tipo de momentos son los que hacen grande al programa. No las citas ni los baños de luna, sino cuando alguien se cansa de aguantar y decide jugar a las cartas vistas.
Y Nieves, en esta ocasión, ha ganado la mano.
