En La isla de las tentaciones 11 ya no hay medias tintas. Sergio e Irini han pasado de los roces y los besos en el jacuzzi a un polvazo en toda regla que ha resonado por toda Villa Montaña.
La noche se puso caliente. Tanto, que los gemidos y el ruido de la cama fueron tan fuertes que Miguel no pudo dormir. Desde su habitación, harto, les gritó:
«¡Ya está bien!»
Y no es la primera vez. Días antes ya habían tenido sexo y despertaron a más de uno con el clásico «¡Que hay vecinos!». Irini no es precisamente discreta, y Sergio parece haber olvidado por completo que tiene novia esperándole en la otra villa.
El contexto que lo hace todavía más fuerte
Sergio y Paola llegaron al programa con una relación marcada por los celos y una separación previa. Durante ese “tiempo muerto”, Sergio e Irini ya se habían liado en los Carnavales de Canarias. Él lo minimizaba. Ella decía que fue algo más. Ahora, dentro del reality, la conexión entre ellos ha explotado sin ningún tipo de freno.
Besos delante de todos, siestas juntos, conversaciones sexuales explícitas… y finalmente el paso definitivo bajo las sábanas. Y no una vez. Varias.
La reacción de Paola
Cuando Paola vio las imágenes en la hoguera, no pudo contenerse. Después de escuchar a Sergio hablar de sexo con Irini de forma muy gráfica, llegaron las tomas de la cama. Su respuesta fue clara y contundente:
«Esto no se me va a olvidar. Yo no quiero una persona así en mi vida. Lo peor es que sabe que si digo que no es no… y lo ha conseguido. Es un asco de persona.»
Dolor, rabia y una decisión que parece cada vez más firme.
Mientras tanto, en Villa Montaña, Sergio e Irini siguen a lo suyo, sin disimular y sin bajar el volumen. Literalmente.
