Ay, madre mía, que me estoy quedando sin uñas de tanto morderlas viendo lo que esta pasando en Supervivientes. Si ya el triángulo Almudena-Borja-Darío era de por sí un polvorín desde La isla de las tentaciones, ahora en Supervivientes se ha convertido en algo que ni los guionistas más locos se hubieran atrevido a inventar. Y el remate ha llegado con ese vídeo que ha volado en redes: Darío y Borja recibiendo la noticia de que Álex Ghita se larga de Playa Destino y les deja a ellos dos solitos ahí, en su isla paralela.
¿Habéis visto sus caras? Esa mezcla de sorpresa, alivio y… ¿complicidad? Joder, que se miran como si acabaran de ganar la lotería juntos. Darío con los ojos como platos, Borja soltando una risita nerviosa, y los dos abrazándose como si fueran colegas de toda la vida. No es solo que se lleven bien, es que se llevan demasiado bien. Forman equipo para todo: cazan, cocinan, se motivan, se ríen de las mismas tonterías… Y ahora, sin Álex de por medio, sin nadie más que les robe cámara, van a tener que convivir 24/7 en esa playa que parece el paraíso… o el infierno, según se mire.
Almudena va a alucinar
Yo, que llevo siguiendo a estos tres desde que Almudena y Darío se comieron la cabeza en LIDLT, no puedo evitar pensar: ¿qué va a pasar cuando Almudena vea estos clips desde la otra playa? Porque ella, que eligió quedarse en la principal para «brillar sola» (palabras textuales), mandó a su novio actual y a su ex a Playa Destino pensando que les estaba haciendo un favor… o quitándoselos de encima, quién sabe. Pero lo que no calculó es que Borja y Darío, en vez de tirarse los trastos a la cabeza por celos o rencor, han decidido ser el dúo dinámico del año.
Borja, que se rompe cada dos por tres recordando a Almudena y diciendo que se le hace «muy complicado» estar sin ella… pero luego le da un abrazo efusivo a Darío cuando ganan el chisquero, como si fueran hermanos de sangre. Y Darío, que salió de esa relación de 11 años hecho polvo (según contaban ellos mismos), ahora parece liberado, relajado, y encima se ríe a carcajadas con el que era el «tentador» que le robó a su chica. ¿No os parece rarísimo? ¿O soy yo la que ve química donde no la hay?
Porque vamos a ser sinceros: la audiencia está flipando con esto. Hay quien dice que es madurez total («ole por ellos, se ayudan en la isla»), pero también hay quien huele traición por todos lados («Borja se está pasando de listo haciéndose tan amigo del ex»). Y Almudena… ay, Almudena. Ella que siempre ha sido la reina del drama, la que grita, la que se desborda… Cuando vea que su chico y su ex están más unidos que nunca, sin ella de por medio, creo que va a explotar. ¿Celos? ¿Inseguridad? ¿Sentimiento de que la han dejado atrás? Yo apuesto a que sí. Y no solo por Borja, sino porque Darío, que supuestamente le hizo tanto daño, ahora parece estar en su salsa con el que era su «rival».
Almudena se quedara de piedra
Esto no es solo un reality, es un experimento social en directo. ¿Puede una pareja sobrevivir cuando el novio actual y el ex se convierten en besties en una isla desierta? ¿O esto va a ser el detonante de la ruptura definitiva? Yo ya tengo palomitas preparadas para la próxima gala. Porque si Almudena se entera de verdad de lo bien que se lo pasan Borja y Darío sin ella… madre mía, el reencuentro que se avecina va a ser épico. O apocalíptico. O las dos cosas.
