La televisión de entretenimiento española ha perdido a uno de esos profesionales imprescindibles que rara vez aparecen delante de las cámaras, pero sin los cuales muchos de los grandes éxitos de la pequeña pantalla no habrían sido posibles. Su marcha ha dejado un vacío especialmente sensible en el mundo de los realities, justo cuando Supervivientes sigue emitiéndose y mantiene viva la atención de cientos de miles de espectadores.
Jordi Rosell, director y productor ejecutivo, falleció el pasado miércoles 28 de octubre a los 63 años. Aunque las causas concretas de su muerte no se han hecho públicas, distintas informaciones apuntan a motivos de salud. La noticia fue comunicada por el equipo del Benidorm Fest, uno de los últimos proyectos en los que había trabajado, y rápidamente generó una oleada de mensajes de pesar entre compañeros de profesión.
Su vínculo más estrecho con el formato que da título a este artículo se remonta a los años en los que Supervivientes se consolidó como uno de los programas de referencia de Telecinco. Entre 2007 y 2010, Rosell estuvo al frente de la dirección del reality. Aquellos años fueron clave para asentar el estilo de producción, el ritmo de las galas y la forma de narrar las historias de los concursantes que aún hoy caracterizan al programa. Quienes trabajaron con él en aquella etapa recuerdan su capacidad para mantener el control de un formato tan exigente y en directo, siempre desde un estilo sereno y efectivo.
Más allá de Supervivientes, Rosell dejó huella en otros grandes títulos del entretenimiento español. Fue productor ejecutivo del regreso de Operación Triunfo a TVE entre 2017 y 2019, trabajó en MasterChef y MasterChef Junior, participó en ¡Mira quién baila!, Ninja Warrior y en varias ediciones del Benidorm Fest. También dirigió en ocho ocasiones las galas de los Premios Ondas. En 2016 la Academia de Televisión le reconoció con el Premio Talento, un galardón destinado precisamente a quienes sostienen el sector desde detrás de las cámaras.
Sus compañeros han destacado tanto su profesionalidad como su calidad humana. Eva Tovar, directora y productora que compartió muchos proyectos con él, lo definió como un referente de la televisión y un pilar personal: “Su verdadero legado va mucho más allá de los grandes proyectos: está en su manera de hacer y sentir la tele, siempre desde el corazón”. Inés Hernand y otros profesionales del sector también han lamentado la pérdida de alguien a quien describen como generoso, honesto y sereno en una industria que no siempre lo es.
La muerte de Jordi Rosell se produce en un momento en el que Supervivientes sigue formando parte del día a día de muchos espectadores. Su trabajo en aquellos años de consolidación del formato sigue presente en la forma en que se cuenta el reality hoy. Descanse en paz.

