Carmen Borrego no se calla nada. La colaboradora televisiva ha roto su silencio y ha explicado en Vamos a ver el verdadero motivo de su monumental enfado durante la boda de Suso y Marieta, uno de los momentos más comentados de la celebración.
Según ha contado la propia Carmen, todo se originó por un cambio de última hora en la distribución de los invitados que, al parecer, no sentó nada bien a la hija de María Teresa Campos.
“Yo estaba sentada en una mesa en la que no estaba Diego Matamoros. Para mí era muy incómodo sentarme al lado de una persona que ha sido muy dura con mi familia”, explicó.
Lo que debía ser una jornada de alegría y celebración se convirtió para Carmen en un momento tenso e incómodo. El cambio de asientos que se produjo en la mesa 13 fue el detonante. Belén Rodríguez se cambió de sitio, quedó un hueco libre y, finalmente, Diego Matamoros acabó ocupándolo, a pesar de que inicialmente había comentado que no se quedaría a la cena.
Carmen no ocultó su malestar y dejó claro que no se sintió bien con la organización de la mesa. Y aquí viene lo más llamativo: aunque Diego fue quien se sentó a su lado, las principales responsabilidades del mal rato que pasó Carmen recaen directamente sobre los novios, Suso y Marieta.
Cuando organizas una boda, especialmente una tan mediática, es responsabilidad de los novios (y de su equipo de organización) cuidar los detalles y evitar poner en una situación incómoda a invitados tan relevantes como Carmen Borrego. Colocar (o permitir que se colocara) a alguien con quien existe una clara tensión familiar en la misma mesa generó un malestar evidente que acabó siendo protagonista de la jornada.
Carmen, que en un primer momento intentó disimular cambiando de asiento con su marido, terminó visiblemente afectada. Y no es para menos. Nadie espera ir a celebrar el amor de una pareja y acabar pasando un mal rato por una mala planificación de los asientos.
¿Fue un descuido? ¿Falta de sensibilidad? Sea como sea, Carmen Borrego ha dejado claro que ese día no se sintió bien y que el enfado no fue gratuito. Suso y Marieta tendrán que tomar nota si no quieren que este tipo de situaciones empañen futuras celebraciones.
