El culebrón de Borja Silva y Almudena Porras (de la temporada más reciente de La isla de las tentaciones) ha tenido a todo el fandom en vilo durante semanas. Besos en la playa, declaraciones que derritieron al público, ruptura definitiva con Darío Linero y un «nos conocemos fuera» que prometía romance real. Pero luego llegó el drama digital: dejar de seguirse en Instagram. Rumores de ruptura, postureo para el programa, estrategia de marketing… y de repente, ¡bum! Se vuelven a seguir. ¿Qué ha pasado realmente?
Todo explotó a mediados de enero de 2026, cuando varios medios y cuentas de salseo confirmaron que Borja y Almudena ya no se seguían mutuamente en Instagram. Era llamativo: justo después de los debates finales y el reencuentro en Telecinco, donde Almudena defendía a Borja diciendo que «se había colado en su corazón sin quererlo» y que era «la mejor persona que había conocido». La gente flipaba: «¿Ruptura? ¿Todo era fake para el reality? ¿O enfado post-programa?». Algunos incluso decían que era señal clara de que no estaban juntos, porque «sin follow no hay relación que valga».
El unfollow coincidió con un periodo de «momentos complicados» que ellos mismos reconocieron. Tras salir de la isla, la presión mediática, el secretismo impuesto por el contrato del programa (que a veces obliga a no mostrar ciertas cosas hasta el final) y el ajuste a la vida real jugaron en contra. Almudena venía de una relación de 11 años con Darío, así que necesitaba tiempo para procesar todo. Borja, por su parte, intentaba respetar eso y no forzar nada. En entrevistas y debates previos, hablaban de «ir despacio», de «descubrir qué sienten» y de que había sido «duro» mantener el contacto sin poder gritarlo al mundo.
El punto clave llegó el viernes 23 de enero de 2026 (o en la emisión del 24, dependiendo del huso), cuando los tres (Almudena, Borja y Darío) aparecieron juntos en ¡De Viernes! (el programa de Telecinco presentado por Santi Acosta y Beatriz Archidona). Ahí se jugó con la certeza y la incertidumbre total: el plató estaba cargado de tensión, con intervenciones sorpresa, reacciones de Darío y momentos emotivos. Borja se declaró con el corazón en la mano: le dijo a Almudena que era «muy importante para él», que quería «estar siempre con ella» y que «le gustaría que el mundo supiera que estamos juntos». Fue romántico, el público se derritió con gritos y ovaciones, y oficializaron que seguían en contacto y con cariño (aunque con altibajos).
Y justo ese mismo día (o en las horas siguientes a la emisión), ¡zas! Borja y Almudena volvieron a seguirse en Instagram. Las cuentas de salseo lo bautizaron como «el follow más esperado de la historia». Fotos y capturas volaron por X/Twitter. Fue como si el programa hubiera sido el detonante para soltar la bomba: mientras duraba la «incertidumbre» en plató (para mantener el suspense y el rating), no se seguían públicamente. Una vez aclarado todo en directo, con declaraciones incluidas, ya no había razón para esconderlo. Se siguieron de nuevo y el hype explotó.
¿Estrategia de marketing? Probablemente sí, en parte. Estos realities viven de las redes y del morbo: un unfollow genera clics, debates y trending topics; el follow posterior mantiene el engagement. El programa y la productora saben cómo jugar con eso (contratos que limitan interacciones hasta ciertas fechas, apariciones coordinadas…). Pero no parece puro teatro: en ¡De Viernes! se les vio genuinos, con emociones reales, y han sobrevivido a los «meses complicados» post-reality (llevan como 6 meses conociéndose fuera, según Almudena en otros momentos). Ahora lo gritan más abiertamente, con Borja defendiendo que no tiene prisa y Almudena reconociendo que él le recompuso el corazón.
En resumen: el unfollow fue temporal, ligado a la estrategia del programa y a la necesidad de «jugar con la incertidumbre» hasta la aparición en ¡De Viernes!. Ese día se destapó todo, se oficializó el feeling y ¡pum!, follow de vuelta. No es ruptura, es drama bien orquestado con final feliz (por ahora). El amor post-tentaciones sigue vivo, con sus idas y venidas típicas. ¿Creéis que durará o es otro capítulo más del culebrón?
