El plató de El Verano Se Mueve vivió este martes uno de esos momentos que no dejan indiferente a nadie. Alexia Rivas apareció con cara seria y desveló que Anita Williams la había llamado llorando. No era una llamada cualquiera. La catalana acababa de descubrir algo de Montoya que, según ella misma, le había hecho sentir que había vivido tres años dentro de una mentira.
Lo que Anita le contó a Alexia es demoledor. Según la versión que se dio en el programa, Montoya habría confesado a una amiga que su interés por Anita no nació exactamente de un flechazo. Se interesó por ella porque era conocida en Barcelona, tenía muchos seguidores y eso le abriría puertas en televisión. Y, al final, lo consiguió.
Esa revelación ha sido el detonante. Anita, que lleva años defendiendo que lo suyo con Montoya fue real, se ha sentido usada. Y no solo lo ha verbalizado entre lágrimas con Alexia: también ha dejado claro que guarda pruebas desde hace tres años. Audios, conversaciones, pantallazos… material que, según Leticia Requejo, si saliera a la luz convertiría a Montoya en “el más odiado de este país”.
En el plató no se cortaron. Alexia Rivas fue directa:
«Montoya no se enamoró de Ana».
Leticia Requejo fue incluso más lejos y habló de egocentrismo, de alguien que ha vivido del cuento y de la atención mediática que la relación le reportó. El ambiente se tensó. Nadie restó importancia a lo que Anita estaba sintiendo en ese momento.
La historia de Anita Williams y Montoya siempre ha sido una montaña rusa: La isla de las tentaciones, Supervivientes, reconciliaciones, rupturas, fotos, comunicados y declaraciones cruzadas. Pero este nuevo capítulo tiene un peso diferente. Ya no se trata solo de si se quieren o no se quieren. Se trata de si, desde el principio, uno de los dos estuvo jugando con cartas marcadas.
Anita ha preferido, de momento, no sacar todas las pruebas. Pero ha dejado el aviso encima de la mesa. Y Alexia Rivas, como mensajera de esa llamada llena de lágrimas, ha puesto el foco donde más duele: en la posibilidad de que todo haya sido, al menos en parte, una estrategia.
El tiempo (y las pruebas) dirán hasta dónde llega esta historia. Por ahora, lo único claro es que Anita Williams se ha sentido rota. Y lo ha gritado, entre sollozos, al otro lado del teléfono.
