La noche del 20 de febrero de 2026 quedará grabada a fuego en la historia de Gran Hermano Dúo. Cristina Piaget, la modelo que ha sido el auténtico motor emocional y polémico de esta edición, fue expulsada en un duelo directo contra Anita Williams. Con un 58,7% de los votos a favor de Anita (frente al 41,3% de Cristina) a través de la app de Mediaset Infinity, la audiencia decidió poner fin a su aventura en la casa de Tres Cantos. Sin embargo, lo que más ha resonado no es el porcentaje, sino el alegato demoledor de Jorge Javier Vázquez: «Me parece injustísima tu expulsión, eres el personaje revelación sin duda alguna, te merecías llegar a la final». Palabras que provocaron lágrimas en Carlos Lozano, su compañero de dúo, y un aplauso generalizado entre los fans que no paran de clamar «tongo» en redes.
Cristina salió de la casa con la cabeza alta, como siempre había prometido. Tras pasar por plató y recibir ese respaldo tan sentido del presentador, se dirigió directamente al hotel donde la esperaban sus pilares fundamentales: su amiga Laura y su sobrina Carlota. Lejos de hundirse en la decepción, optó por conectar inmediatamente con sus seguidores a través de Instagram Stories. En ellas apareció sonriente, abrazada a sus seres queridos, y visiblemente emocionada por el torrente de cariño que le llegaba desde fuera. «Estoy disfrutando del momento y flipando en colores con todo el cariño que he recibido, me he emocionado muchísimo», confesó con voz temblorosa pero llena de gratitud.
Lo más impactante de sus primeras palabras fue esa frase que ya se ha convertido en viral: «Siento que he ganado en otro nivel». Cristina no habló de trofeos ni de maletines, sino de algo mucho más profundo. Explicó que, aunque no haya ganado el concurso, ha salido victoriosa a nivel personal gracias al apoyo masivo de la gente. «He pasado de que me estuvieran apuñalando todo el rato a recibir tanto cariño… No me lo puedo creer», añadió, refiriéndose probablemente a las semanas de conflictos intensos dentro de la casa, donde fue protagonista de broncas, acusaciones y tramas que dividieron a la audiencia.
Ese «otro nivel» del que habla Cristina es precisamente lo que la ha convertido en un fenómeno. Desde su entrada, ha vivido todos los arcos posibles: risas, lágrimas, enfrentamientos épicos (recuerda las aguas con Raquel o las tensiones con Anita), reconciliaciones y momentos de vulnerabilidad extrema. Jorge Javier no exageraba al decir que era el personaje revelación; muchos coinciden en que sin ella GH Dúo habría perdido gran parte de su chispa. Sus haters la acusaban de provocar, pero sus defensores la ven como una concursante auténtica, sin filtros, que no se callaba nada.
Carlos Lozano, visiblemente roto en la casa, resumió lo que muchos sentimos: «Lo importante es que quería salir con la cabeza alta por ella y por su hijo, y lo ha conseguido». Su llanto fue el contrapunto perfecto a la celebración de otros concursantes. Cristina no solo sale con dignidad, sino con un legado: ha demostrado que en realities no todo es el premio final, sino cómo te levantas y cómo te quiere la gente cuando sales.
Ahora toca digerir el vacío que deja en Tres Cantos. GH Dúo entra en recta final sin su figura más polarizante, y muchos dudan de si el programa mantendrá la misma intensidad. Cristina ya ha prometido: «Nos vemos prontito en plató». Mientras, sus stories siguen dando vueltas, recordándonos que a veces la verdadera victoria no se mide en porcentajes, sino en corazones conquistados.
