La edición de Gran Hermano Dúo 4 ha sido, sin duda, una de las más explosivas y controvertidas de los últimos años. Broncas interminables, ollas volando por los aires, insultos a grito pelado y, como colofón, una medida «disciplinaria» que ha terminado convirtiéndose en el mayor punto de fricción entre concursantes, audiencia y organización. En el centro de la tormenta: Antonio Canales, el bailaor flamenco que regresó al reality tras el duro golpe de la muerte de su hermano pequeño Rafa, y que fue expulsado de forma inesperada el pasado domingo 15-16 de febrero.
Lo que parecía una expulsión ejemplarizante por parte de la dirección —tras una mega bronca donde Cristina Piaget se encaró agresivamente con varios compañeros (Gloria, Manuel González, Juanpi y Sandra Barrios)— terminó convirtiéndose en un televoto exprés decidido por el público. Y el resultado dejó helados a muchos: Antonio Canales, que ni siquiera participó en los incidentes más graves de esa tangana, fue el elegido para abandonar la casa de Tres Cantos. Cristina Piaget, señalada como una de las principales protagonistas de los altercados, se quedó dentro.
Al salir, Canales compareció ante los medios con una mezcla de alivio y emoción contenida. Dijo sentirse «muy feliz y liberado», agradeció el apoyo recibido y mencionó que por fin podría ver a su madre y «seguir viviendo». Habló del duelo por su hermano, que «se lleva por dentro», y aseguró haber intentado separar el dolor personal de la experiencia en el concurso. Todo muy correcto, muy medido… hasta que llegó a sus redes sociales.
Ahí, sin filtros y sin pelos en la lengua, Antonio Canales estalló contra la organización de GH Dúo. A través de reposteos de stories y mensajes directos, lanzó una dura andanada que ha incendiado las redes:
- «Me parece una vergüenza, pero una vergüenza muy grande que después de como se ha portado Cristina la audiencia eche al maestro Antonio Canales. Me parece increíble que dejéis a esa señora en la casa después de insultar y agredir a los compañeros… Vergonzoso @GHoficial«.
- Otro mensaje compartido por él mismo arremetía contra el formato del castigo: «Creo que el programa tendría que haberse mojado y haberse hecho responsable de una expulsión disciplinaria si lo querían enfocar como tal… Y sino haber hecho votaciones normales como hacen a veces expulsión sorpresa. ¡Pero no pintarlo como disciplinario y que elija el público! ¡Me parece vergonzoso!«.
Las palabras no dejan lugar a dudas: para Canales, lo ocurrido no fue una verdadera sanción disciplinaria, sino una maniobra encubierta para que el público decidiera, disfrazada de medida ejemplarizante. Critica que se vendiera como «expulsión disciplinaria» cuando, en la práctica, se dejó en manos de los espectadores, y que se permitiera que una concursante implicada en agresiones verbales y físicas se quedara mientras él, ajeno a esa bronca concreta, pagaba los platos rotos.
La reacción del bailaor ha dividido opiniones. Por un lado, muchos fans y seguidores consideran que su expulsión fue injusta y que la organización falló al no aplicar una sanción directa y clara. Por otro, hay quien ve en sus palabras un ataque desmedido al programa y a la audiencia que votó. Lo cierto es que el «vergonzoso» ha resonado con fuerza en redes, convirtiéndose en trending topic y alimentando el debate sobre cómo se gestionan las crisis en realities como este.
Antonio Canales entró en GH Dúo como uno de los concursantes con más carisma y trayectoria, salió con el corazón roto por lo familiar y ahora se despide con una crítica frontal que deja en evidencia las grietas del formato. ¿Fue un error de la producción? ¿Un capricho del público? ¿O simplemente el riesgo inherente de un reality donde todo puede pasar? Lo que está claro es que esta edición no dejará indiferente a nadie… y que el «maestro Antonio Canales» no se ha ido callado.

